Una semana cualquiera, a fines de Mayo, ponele. A fin de mes cierra el trimestre en el colegio, y con él, las notas. Ya sabés lo que va a pasar durante esa semana. Va a ser un infierrrrrrno. Los profesores todos juntos, van a complotarse para meterte en una semana, unas 10 evaluaciones (hipoteticamente hablando, aunque a veces pasa). Entonces ese fin de semana no salís. Ni al kiosco. Tenés una bocha de tarea, y encima estás estresadísima porque tenés que estudiar millones de cosas; y no salís de tu habitación. ‘Mamáaaaaaa! cerrá bien la puertaaa!’. Te enojás, te ponés nerviosa, y tratás mal a medio mundo. Y ya que estamos, los hacés enojar a ellos también. Porque sabés que te gusta ver que no sos la única en esa situación. Que hay otros que comparten tu misma desgracia semanal. No podés darte un respiro, ni sentarte 5 minutos en la compu, porque sabés que te colgás en Facebook. Y ni hablemos de mirar tele.
Y eso es lo que me pasa muchas veces cuando está por cerrar el trimestre. Y es ahí, cuando interviene mi salvador. Es él quien hace que me relaje y olvide las presiones semanales (jaja). Es mi baño. ‘WTFFFFFFFFF !?’, pensarás vos. Pero para mi, es genial. Cuando voy al baño dejo de lado por un momento, todas mis obligaciones o deberes, como quieras llamarle. Por ejemplo. Hay veces que estoy estudiando y por casos de fuerza mayor tengo que ir al baño. Obviamente, no voy a dejar de ir por estudiar. Entonces es cuando llega el momento. Voy, me siento, y me relajo. No hay nadie alrededor. Sólo yo. Quizá me llevo una revista, un libro, o el iPod, lo que sea. Me encanta leer en el baño. Estar en el baño, ya sea en el inodoro o cantando en la bañadera, me ayuda a relajarme. Tanto, que también, me ayuda a pensar.
Con todo lo que dije hasta ahora vas a creer que soy una sometida del estudio, una nerd perfeccionista, con una profunda obsesión de hacer todo bien. No, no es así, te lo puedo asegurar. Salgo seguido, veo a mis amigos, tanto de la primaria como del secundario, hago teatro, patín y toco el piano. Y no me gusta estudiar, estudiar es una mierda. A mi lo que me gusta es aprender, que es otra cosa. Pero bueno, volviendo un poco, en realidad, mi problema es el estrés. Soy de esas personas que dejan todo para último momento. Y cuando me llega el momento de sentarme a estudiar (o lo que sea) me estreso porque siempre creo que nunca voy a llegar a tiempo a terminar con todo.
En fin, retomando la idea del baño. Es ahí de donde sale el título de este blog. El baño es uno de los mejores lugares de la casa. Doy mis gracias al momento en que se invetó el baño; a quien inventó el inodoro y la bañadera. Long live the W.C.

