lunes, 17 de enero de 2011

Filosofía de baño

  Una semana cualquiera, a fines de Mayo, ponele. A fin de mes cierra el trimestre en el colegio, y con él, las notas. Ya sabés lo que va a pasar durante esa semana. Va a ser un infierrrrrrno. Los profesores todos juntos, van a complotarse para meterte en una semana, unas 10 evaluaciones (hipoteticamente hablando, aunque a veces pasa). Entonces ese fin de semana no salís. Ni al kiosco. Tenés una bocha de tarea, y encima estás estresadísima porque tenés que estudiar millones de cosas; y no salís de tu habitación. ‘Mamáaaaaaa! cerrá bien la puertaaa!’. Te enojás, te ponés nerviosa, y tratás mal a medio mundo. Y ya que estamos, los hacés enojar a ellos también. Porque sabés que te gusta ver que no sos la única en esa situación. Que hay otros que comparten tu misma desgracia semanal. No podés darte un respiro, ni sentarte 5 minutos en la compu, porque sabés que te colgás en Facebook. Y ni hablemos de mirar tele. 
   Y eso es lo que me pasa muchas veces cuando está por cerrar el trimestre. Y es ahí, cuando interviene mi salvador. Es él quien hace que me relaje y olvide las presiones semanales (jaja). Es mi baño. ‘WTFFFFFFFFF !?’, pensarás vos. Pero para mi, es genial. Cuando voy al baño dejo de lado por un momento, todas mis obligaciones o deberes, como quieras llamarle. Por ejemplo. Hay veces que estoy estudiando y por casos de fuerza mayor tengo que ir al baño. Obviamente, no voy a dejar de ir por estudiar. Entonces es cuando llega el momento. Voy, me siento, y me relajo. No hay nadie alrededor. Sólo yo. Quizá me llevo una revista, un libro, o el iPod, lo que sea. Me encanta leer en el baño. Estar en el baño, ya sea en el inodoro o cantando en la bañadera, me ayuda a relajarme. Tanto, que también, me ayuda a pensar.
  Con todo lo que dije hasta ahora vas a creer que soy una sometida del estudio, una nerd perfeccionista, con una profunda obsesión de hacer todo bien. No, no es así, te lo puedo asegurar. Salgo seguido, veo a mis amigos, tanto de la primaria como del secundario, hago teatro, patín y toco el piano. Y no me gusta estudiar, estudiar es una mierda. A mi lo que me gusta es aprender, que es otra cosa. Pero bueno, volviendo un poco, en realidad, mi problema es el estrés. Soy de esas personas que dejan todo para último momento. Y cuando me llega el momento de sentarme a estudiar (o lo que sea) me estreso porque siempre creo que nunca voy a llegar a tiempo a terminar con todo.
  En fin, retomando la idea del baño. Es ahí de donde sale el título de este blog. El baño es uno de los mejores lugares de la casa. Doy mis gracias al momento en que se invetó el baño; a quien inventó el inodoro y la bañadera. Long live the W.C.

domingo, 16 de enero de 2011

Le creme du creme - 2010

En lo que a recitales e idas a teatros respecta, creo que estos fueron los mejores eventos a los que asistí en el 2010:

1) Despertar de primavera 
Fui con Luli. Nunca antes había yo estado en una 'primera fila'. Fue genial, y todo gracias a Club La Nación, y a sus benditos 2x1. Recapitulando, el musical en realidad es de Broadway, pero la versión de acá fue espectacular. El soundtrack me encantoooooo (me lo bajé apenas llegué a casa) y la trama de la obra era muy buena. Además, actores tenían una energía espectacular arriba del escenario que te dejaban helado.

2) Jorge Drexler (recital)
Diooooos, ¿cómo explicarlo? El disco que vino a presentar, Amar la trama, es simplemente hermoso, mucho mejor que su disco anerior, (12 segundos de oscuridad), el cual no me gustó mucho, sonaba medio depresivo (aunque se pueden rescatar varios temas muy buenos, como Transoceánica). Lo cierto es que el año pasado no conocí mucha música nueva, pero haber empezado a escuchar a Jorge Drexler fue un golazo. Además, empecé a escucharlo en un punto de mi vida en el cual todo lo que dicen sus canciones tienen un significado especial, está relacionado con lo que me pasa, con lo que siento. De su último disco, no hay canción que no me guste. Volviendo un poco al tema del recital, el feeling que tiene con el público, no se puede explicar en palabras. Entre canción y canción, habla (y bastante) con el público, lo hace cantar a capella y a coro, comparte anécdotas... resumiendo, el recital fue súper alegre, muy animado. Además, lo compartí con Juli, mi mejor amiga de la primaria.

3) La Bella y la bestia - Musical
Me invitó Luli. Este también, es otro musical de Broadway. Simplemente, un lujo. Además de sentarte en la butaca y deleitarte con uno de los clásicos de Disney más lindos, te empezás a acordar de la película. Y resulta que te acordabas de todas las caciones, los personajes (¡cómo olvidar al gran Lumiere y a Ding Dong!), etc. Era todo un espectáculo. La escenografía, el sonido, las coreografías... pero creo que si tuviera que destacar algo, sería, sin lugar a dudas, los vestuarios. Aaaaa, no, no. Increíbles. Eran recontra detallados, re coloridos, súper producidos. Y no se olviden, de que en La bella y la bestia, la mayoría de los personajes, no son humanos, sino que son objetos! Era increíble ver a los actores vestidos de reloj, tetera, armario, candelabro, plumero, salero, pimentero, espátula, etc (a Lumiere se le prendían fuego los brazos! jaja). Obviamente, inolvidable, el número de Be our guest. 


4) El cuarteto de Nos - Recital.
Uruguayos al poder. Fui con Luli y mi hermano. Con Lu nos pasamos toda la noche paradas, cantando las canciones (había sólo 2 que no conocíamos). Y era genial, porque hacíamos todos los gestos posibles para imitar lo que decía la canción, jajajaj, estábamos locas. Ý bué, cómo no hacerlo, si las letras que tienen son lo más original que hay.

Bueno, no iba a poner un número cinco, pero lo cierto es que los Top 4 no existen. Acá va.
5) Toy Story 3
Fui con el Ciencias. Si terminó el 2010 y no fuiste a ver Toy Story, FAIL. Generalmente, cuando crean las terceras o cuartas partes de determinadas películas, las cagan. Suelen ser malísimas. Pero este no es el caso. En mi opinión, fue un excelente cierre de la historia (por ahora, espero que no haya una cuarta). Muuuy linda la peli, casi marcaba un cierre de ciclo: no dejaste de ser chico si no viste la 3ra.

Y me quedé con las ganas de ir a ver a Kevin Johasen y Liniers. Pero bueee, qué importa.


sábado, 15 de enero de 2011

Salmonela

Acabo de llegar a casa. Vengo de ver a 'Los huesos del gato negro' y 'La vieja ruta' (dos bandas de blues) en San Telmo, con mi viejo y mi hermano. Estuvo copado, aunque finalmente me di cuenta que prefiero el jazz.


A continuación, algo. (no se muy bien qué, el cansancio me lleva a hacer este tipo de cosas)


Cuando era más chica (ojo, tampoco la pavada), recuerdo que cada vez que preparaba un bizcochuelo con ayuda de mi mamá, ella me decía: 'no te comas la preparación esa, que el huevo está crudo, y te puede agarrar salmonela'.
Pero reflexionando un poco (mentira, me vino a la cabeza así de la nada), el otro día le dije a mi vieja: 'Má, si cuando yo era chica no me dejabas comer el mejunje ese del bizcochuelo, ¿por qué Santi (mi bro) se puede comer cuantos huevos batidos quiera, después de cenar, si al fin y al cabo es huevo crudo con un poco de azúcar?
'Tenés razón, no se por qué' me contestó.
Y bueno, nada, eso.
Hasta mañana!

Tira con tirita, y ojal con botón

El año pasado, hace aproximadamente cinco meses atrás, haciendo un poco de limpieza y revolviendo entre cosas viejas, encontré una valijita de cuando yo era chiquita, Estaba llena de casettes. Chiquititas, Caramelito y vos, Verebó, Bandana, y tantos otros. Sólo me quedé con uno: ‘Canciones para mirar’, de María Elena Walsh. Apenas lo encontré, lo puse en el minicomponente para escucharlo. A pesar de los años, su sonido no había cambiado mucho; y la tranquilidad que me daba, tampoco. Encontrar ese casette me llenó de alegría. Además, me acordaba todas las canciones a la perfección. 
  El casette lo sigo guardando, carga con un valor sentimental enorme para mí. Cuando yo era chica, mi papá trabajó en Brasil durante 3 años. Venía a Argentina a vernos cada 1 mes, y se quedaba 4 días, masomenos. Pero bueno, algo es algo. Por lo menos lo podía ver. Bueno, ahora al punto. Cada vez que lo íbamos a buscar al aeropuerto con el auto, yo le pedía a mi mamá que ponga ese casette, y en el asiento de atrás, mi hermano y yo nos íbamos quedando dormidos, mientras la voz de María Elena nos inundaba con su tranquilidad, y sus letras nos invitaban a un divertido mundo del revés, entre sueños. Así que debe ser por eso que lo guardé. En fin, creo que todo el mundo conserva alguna que otra cosa de la infancia. Algo que le trae lindos recuerdos, que le saca una sonrisa, y que le da alegría.
  El Lunes 10, María Elena se nos fue. Lo bueno, es que pudo vivir una vida larga y plena, que y que durante ella nos dejó un legado enoooooorme, por suerte. Personas de casi todas las generaciones existentes escucharon alguna de sus canciones, o leyeron alguno de sus tantos cuentos. Su recuerdo va a vivir en la mente de mucha gente, estoy segura. 
  María Elena, gracias por la genialidad, la diversión, y tantas otras cosas. Ojalá mucha gente te invite a tomar el té. 


viernes, 14 de enero de 2011

02:25 de la mañana. Finalmente terminé el blog. Soy feliiiiiiiiiz.
Gracias Liniers